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Amor tóxico

El amor es algo indescriptible que se vuelve imposible ponerlo en palabras concretas; ya que es uno de los sentimientos y términos más subjetivos que existen. Sin embargo, se puede decir que el amor tiene dos polos: de la locura y de la cura. Por un lado, se llegan a cometer actos locos por alguien que se cree amar y por el otro, el amor puede curar grandes heridas y poder ser el soporte para una persona.


Por lo tanto, lo tóxico es algo que se encuentra dañado, infectado, algo que genera malestar y como catástrofe puede llegar a aniquilar un sentimiento o una relación. No obstante, los “amores tóxicos” son algo que siempre ha existido, no es un invento de la época contemporánea; la diferencia es que antes estaba normalizado y ahora resulta un problema social que cualquiera está o puede atravesar.



Una persona tóxica es alguien que no se ve como tal, que no se percibe sus errores ni tampoco puede admitir que está equivocado. No cualquiera es tóxico porque no está en la misma sintonía que nosotros; eso sería abusar del significante “tóxico”. Está bien poder tener diferencias con los demás, porque ¿No sería aburrido siempre coincidir en todos los pensamientos o gustos con los demás? ¿La perfección en una relación no sería tóxica hasta cierto punto? Eso valdría la pena cuestionarse. Tampoco estoy diciendo que hay que normalizar conductas violentas, abuso verbal y hasta sexual en una relación, pero los desacuerdos llevan a poder tener espacios medios y neutros en los que la pareja puede depositar lo que le gusta o no; llegar a un acuerdo que funcione para ambos.


Ahora, uno puede ser tóxico y no darse cuenta de que está contaminado de problemas inconscientes que se vienen arrastrando. Los cuales afectan a nuestra vida en pareja, vida social y hasta familiar. El hecho de no tener autoestima, amor propio y aceptar lo que otro tóxico nos ofrece denota que algo anda mal. Existe una frase muy conocida que dice “uno acepta el amor que cree merecer” y esto cuadra excelente en el ámbito de “amores tóxicos”. A su vez, el amor tóxico sería esta manera agresiva y violenta de amar al otro, tratando de manipular, agredir, humillar, controlar todo lo que hace la pareja. Tener esa relación de dependencia emocional y posesividad, creer que el otro es de nuestra propiedad y que solo sirve para complacer los caprichos, imperativos o exigencias de la pareja tóxica en cuestión.


Es por eso que, el no tener amor propio tiende a ser una de las razones más comunes por las que se accede a tener una relación tóxica. La falta de amor propio se da porque no se ha solucionado problemas inconscientes, que se refleje en la elección de pareja. Y para estar en una relación tóxica, algo de tóxico tienes que tener. Ya que, tener amor propio no es decirse lo bonito que se está, lo lindo que te vistes, lo genial que eres; es poder hacerte cargo de ti mismo: alimentación, salud corporal, salud mental y ejercicio. El amor propio no es aquello imaginario que se ve en el espejo, sino hacerse cargo de uno mismo sin sentirse una carga.


La importancia de terapia en una relación tóxica:


Cuando se asiste a terapia por una ruptura amorosa, por algo que ha ocurrido en la relación, o porque ya se vuelve consciente en una relación la toxicidad es cuando el cambio empieza a ocurrir.


El sujeto que se da cuenta de que algo no anda bien es porque llegó al tope del aguante de su pareja y quiere saber qué ocurre en si mismo y, en su elección de personas tóxicas para tener una relación. Los cuestionamientos o insights que se tienen, son fundamentales para poder abordar un trabajo analítico en un espacio terapéutico. Es decir, que cuando los malestares se vuelven manifiestos, el sujeto entra en crisis que lo lleva a buscar respuestas ante este estado vulnerable en el que se encuentra.




Entrar a un trabajo analítico no es un trabajo fácil, pero tampoco es imposible. Tratar de tus propios problemas podrá ayudarte a tener respuestas de tus elecciones, a tener amores distintos en el futuro, poder elegir un objeto de amor distinto y menos tóxico que los de antes. También a ir solucionando problemas internos que no sé tomaban en cuenta antes y que pueda tomar un giro positivo el futuro. Asistir a terapia brinda una posibilidad de tratar el pasado, viviendo el presente y planeando un mejor futuro.


Un aspecto importante es que no creo posible que se pueda cambiar del todo a una pareja tóxica, sino que se pueden elegir nuevas parejas que brinden un amor bonito. Cambiar de elecciones inconscientes y poder realizar una rectificación subjetiva mediante el análisis; claro está que en el tiempo lógico del paciente. No existe un determinado tiempo establecido para realizar cambios psíquicos; todo dependerá de la implicación en el propio caso que tenga el paciente.

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