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¿Cómo actuar cuando una persona tiene ansiedad o depresión?



Existen muchas personas que pueden hablar sobre cómo actuar frente a una persona con ansiedad o depresión. Quizás en algunos casos pueda tener un efecto positivo, pero no son duraderos. Ya que estas patologías contemporáneas deben ser tratadas por un profesional de la salud mental.


Es por eso que vamos a ir definiendo qué es la ansiedad, la angustia, la depresión, la urgencia subjetiva y como poder tener un trato con una persona depresiva.


Ansiedad:


“Para el Psicoanálisis la ansiedad surge como un conflicto psíquico entre un impulso inaceptable que está intentando adquirir representación consciente y liberarse, provocando en el Yo la adopción de medidas defensivas contra las presiones que proceden del Ello.” (Ceccon, 2020) Lo que intenta decir la autora en esta cita, es que el sujeto que se enfrenta a la ansiedad, está luchando con su yo, ante los impulsos que emite el Ello. En otras palabras, la parte consciente del sujeto busca defenderse contra los deseos que se impulsan del inconsciente.


Por otro lado, Freud la concibió como un estado afectivo desagradable en el que aparecen fenómenos como la aprensión, sentimientos desagradables, pensamientos molestos y cambios fisiológicos que se asocian a la activación autonómica. Es decir que la angustia puede tener un origen psíquico pero las manifestaciones corporales también se hacen presentes.


Cuando la ansiedad es leve produce una sensación de inquietud o intranquilidad, en cambio, cuando es muy severa, puede llegar a paralizar al sujeto, transformándose, de esta forma, en pánico, el cual puede considerarse una vivencia de miedo o terror que se presenta espontáneamente.


Angustia:


La angustia es aquello que se presenta de manera irruptiva para el sujeto, llevándolo a experimentar sensaciones corporales diversas y que no tienen un origen claro.

La angustia, entonces, es presentada por Lacan como una señal, el único afecto que no engaña, único afecto que no se presenta disfrazado, desplazado o invertido. Presentando una serie de síntomas físicos que inmovilizan al individuo, limitando su capacidad de reacción y su voluntariedad de actuación; para que ocurra ésta, es necesaria la interacción entre distintos factores de tipo biológico, psicológico y social.


“La angustia es vivida como una amenaza de muerte inminente y como la pérdida del control de uno mismo, sin saber a qué atenerse a ciencia cierta; mientras que la ansiedad, se asocia más a la idea de lo que podría o no ocurrir, el peligro no es inminente, sino una anticipación a lo que puede ser dañino para el cuerpo.” (Ceccon, 2020)


Depresión:


La depresión es un conjunto de afectos del sujeto: tristeza, inhibición, abatimiento, desgano, crisis de llanto, angustia, frustración, aislamiento, dolor, desesperanza, decepción, desamor.


Para el Psicoanálisis son dos los signos que están presentes en el momento depresivo: la tristeza y la inhibición. Inhibición: una “renuncia” a cierta función, porque a raíz de su ejercicio se desarrollaría angustia. Tristeza: le falta el bien-decir, aquel decir tal que le permita reconocerse en su inconsciente.

“Que el sujeto pueda tener otra relación a la causalidad. Descubrir la tela, la materia de la cual está hecho, es lo que puede permitir al sujeto inventar una nueva aplicación de la regla de goce de la cual procede.” (Laurent, 2006)


Urgencia Subjetiva:


Es una ruptura abrupta de la cadena significante de un sujeto. Sin poder tener la cadena significante articulada, al sujeto se le hace imposible representarse; quedando inmerso en el tiempo de la urgencia, dándole espacio a un goce de exceso. Entonces, se diría que la urgencia subjetiva sería la ausencia del saber del sujeto frente a la angustia.


La ruptura de la cadena de significantes se puede observa cuando el sujeto tiene ataques de ansiedad, ataques de pánico, pasajes al acto como: intentos de suicidio, automutilación, agresión al otro, etc. “En las distintas presentaciones de la urgencia el sujeto puede quedar sin palabras en el mutismo o la perplejidad, ser empujado hacia actos desesperados, o quedar preso de angustias masivas.” (Ochoa De La Maza Et al, 2018)


Ataque de pánico:


Lo que contiene el ataque de pánico: angustia, es un afecto que no puede ligarse a nada, propio de las patologías contemporáneas. Es una manera abrupta de enfrentarse a lo insoportable, sin algo que proteja o de nombre; lo cual lo hace traumático para la persona que lo padece y lo lleva al puro grito. Es decir, no hay un discurso por el cual se desfogue el malestar o quizás logre articular palabras para expresar lo que está pasando.


Signos del ataque de pánico: Las manifestaciones de estos ataques remiten, según el decir de los pacientes, en palpitaciones, sudoración, sensación de ahogo, opresión en el pecho, y miedo a estas sensaciones corporales que dicen sentir. El miedo no remite a ningún objeto específico, algunos pacientes suelen decir que tienen miedo a morirse.


¿Cómo se actúa con alguien en urgencia subjetiva?


Es necesario orientarnos en cada caso mediante principios y no con estándares.

  • no apuntamos a la restitución de un sentido que lleve al sujeto a un estado anterior a la emergencia de la crisis, ni realizamos acciones pseudo-reparatorias de la realidad que no conmueven la posición del sujeto.

  • Frente a la caída del saber, que desarticula esta cadena de significantes de la cual el sujeto se encuentra sostenido, es necesario insertar un nuevo armado de saber.

  • En esta fase de urgencia subjetiva, el sujeto no tiene palabra para expresar su malestar. El suceso que provocó la urgencia, irrumpió su cadena significante y lo enfrentó a la angustia, al objeto a sin revestimiento o algo que lo separe. Es como si nos enfrentáramos hacia lo mas insoportable y estemos indefensos ante aquello. Por eso, el acto analítico es pasar del grito o alarido, a un llamado.

  • Esto es un hecho de discurso.

  • Se tratará en ocasiones de una diferencia de grado, pequeña, sutil. A veces será la localización de un significante, una ubicación en tiempo y espacio, un movimiento.


¿Cómo actuar con una persona con depresión?


  • Escuchar el por qué del motivo de su tristeza.

  • Recomendarle acudir a un profesional de la salud mental para que pueda ir tratando la patología.

  • La empatía puede ser algo bueno en la relación con la persona depresiva. Ya que muchas veces tienen a decir que son incomprendidos y les vendría algo bien poder sentir empatía de otro.

  • Muchas veces el no decir nada, pero estar en cuerpo ayuda un montón. Es decir, que muchas veces el solo hecho de hacer compañía, puede cambiar el ánimo de la persona con depresión. A veces no necesita escuchar un mensaje o consejo de apoyo, sino con la compañía basta.

  • No hay por qué etiquetar de mala manera la situación de una persona con depresión.

  • Recomendarle que visite a un profesional de la salud mental.


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