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El inconsciente


El inconsciente, uno de los descubrimientos celebres de Sigmund Freud, el cual vino a revolucionar el mundo de la psicología con su teoría del psicoanálisis. Es esta instancia de la psiquis del sujeto, que guarda nuestros recuerdos, momentos vividos, instancias penosas, sentimientos reprimidos y demás.


Gracias a este descubrimiento, Freud inicia su labor como psicoanalista. Él se da cuenta que los sujetos actuaban de manera, por decirlo así, “automática” en ciertas ocasiones y luego no sabían el por qué de lo que hicieron. Aquí podemos preguntarnos ¿Si en ciertas ocasiones nosotros actuamos de determinada manera y no sabemos el por qué de dicha acción, de dónde proviene ese impulso o quizás acto no filtrado?


Freud indica que el inconsciente es aquella parte de la psiquis del sujeto, que es político. Es decir, que se rige por sus propios estatutos y políticas, escapando de lo diques fundados en el Superyó. El ello, no en su completitud, sería el inconsciente. Esta instancia que envía códigos al consciente (yo), pero que no se logran decodificar por completo. Se necesita de un analista para saber qué es lo que está intentando decir el inconsciente con esos códigos sin descifrar.


Luego continuó con su teoría Jaques Lacan. Él hizo un replanteamiento de la teoría Freudiana. Lo interesante es que para él no era suficiente esto de “el inconsciente es la parte de abajo del consciente” e indicó que el inconsciente tiene similitud por a la estructura de un discurso, por las leyes del lenguaje y por ende “el inconsciente es el discurso del otro” (lacan, 1953). Un sujeto antes de hablar, fue hablado.


Un sujeto cuando nace, recibe un investimento de lenguaje. Sus padres lo hablan, lo nombran y también revisten su cuerpo de significantes. Estos significantes pueden ser de las generaciones anteriores y su cuerpo es el portador de estos. -para el psicoanálisis, el cuerpo se forma por los significantes que vienen a nombrar las partes anatómicas del cuerpo- Por lo tanto, el sujeto cuenta con una marca que llevará toda su vida, es el significante que está antes de su cuerpo.


“En primer lugar coloca la función de la causa y una noción nueva: la hiancia. La causa ocurre al hablar. La hiancia toma el sentido de abertura. Lacan sostiene que en torno a la noción de hiancia hay un enigma que nos permitirá definir la especificidad del inconsciente freudiano. El inconsciente freudiano es el de la hiancia. En el lugar donde la hiancia se produce, se introduce el dominio de la causa, la ley del significante.” (Goldin, 2019)


Lo que quiso decir Liliana Goldin (2019) es que Lacan descubre que existe algo más en el inconsciente. Que existe una hiancia, esa apertura que necesita del significante (NdeP) para poder construir un discurso, darle la investidura del lenguaje y poder construirse como sujeto. Esta hiancia es donde se puede comprobar la teoría de Freud, porque cuando el sujeto habla, ya se denota la causa. Existe una coordinación del lenguaje que estructuró el discurso, permitió al sujeto ser un ser hablante y el ejercer cierto dominio de la fuerza del inconsciente.


Ahora, el inconsciente tiene sus apariciones: un equívoco, un chiste, una falla, los sueños y un síntoma. Pero solo puede aparecer el sujeto del inconsciente en el dispositivo analítico. A su vez, tiene otra característica que es la discontinuidad. Esta se encarga de dividir al sujeto, de salirse de lo que puede entender como estructurado y emerger.

“El inconsciente irrumpe, emerge, quiebra la continuidad del discurso corriente.” (Goldin, 2019) Aparece en el discurso del sujeto como algo extimo a lo cotidiano, no regular; remarcando su aparición en las formaciones del inconsciente o por la vía del síntoma de cada sujeto. Aquí la explicación del trabajo del analista; utilizando la asociación libre, se puede trabajar con los restos que el analizante trae a sesión. Se lleva una escucha muy fina, por la cual el discurso es filtrado e identifica cuando una formación del inconsciente emerge. Para esto no se tiene un tiempo determinado, el inconsciente hace sus apariciones cuando quiere: un chiste, un fallo, un equívoco, etc.


A partir de estas irrupciones de discurso causadas por el inconsciente, el analista puede formar una historia que no es contada, que no está siendo dicha y que se lee entre líneas. Se podría decir, como el reverso del discurso que el paciente está diciendo durante su sesión.


Y concluyo con esta cita de Liliana Goldin (2019): “El objetivo, en nuestro trabajo como analistas, es hacer surgir lo que no dice en lo que dice, esa enunciación en la que el sujeto del inconsciente hace su emergencia.” Lacan indica que existe el enunciado y la enunciación. El enunciado es el discurso cotidiano del paciente, mientras que la enunciación corresponde a las emergencias del inconsciente. El analista logra esta instancia cuando hace señalamientos asociaciones, preguntas, etc.


¿De qué nos sirve a nosotros ir a análisis?


Nuestras ventajas o beneficios serán dependiendo de nuestra implicación. No es fácil poder sostener tu propio análisis. Te enfrentas a muchas cuestiones reprimidas, sentimientos ocultos y tu deseo. Pero ¿Qué ocurriría si tienes esa valentía para tratar tus malestares y puedas tener una vida más llevadera? Pues la historia sería distinta.

Cada sujeto tiene su propia historia y eso es lo increíble que nos brinda el psicoanálisis. El poder analizar a cada sujeto desde su historia y su síntoma. Por lo tanto, los beneficios podrían ser: tener una mejor relación con tu propio deseo, sanar tus heridas, tratar tus malestares, mejora en la relación con tus pares, padres, familia, pareja; ser más consciente de lo que está pasando, cambiar hábitos de vida y, sobre todo, esto considero que es lo más importante: Darle un espacio fundamental al cuestionamiento.

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