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Sexuadiversidad: como manejarlo en el hogar y en la institución educativa.



La sexuadiversidad es un neologismo contemporáneo, que hace alusión a los distintos matices que tiene la sexualidad humana. Segmentándose en: gay, lesbiana, bisexual, transexual, transgénero, no binario, entre otros.


Como indica Mirta La Tes


sa, en su artículo “La construcción y la diferencia: psicoanálisis y género”: “A partir de los distintos autores que trabajan esta problemática podríamos establecer esta diferenciación de conceptos tomando sexo para el orden biológico, género para el socio-cultural y sexualidad-sexuación para la concepción del psicoanálisis.” (2021) Los estudios de género comenzaron cuando se quiso hacer una separación significativa entre sexo y sexualidad; El sexo corresponde a lo biológico, cromosomas, etc., mientras que la sexualidad, correspondería a la construcción psíquica que vive y experimenta cada sujeto desde su nucleo familiar.


El psicoanálisis, desde su creador Sigmund Freud, ha luchado por darle el lugar a lo singular del sujeto, a separar la sexualidad del sexo biológico y a abordar temas contemporáneos para ver como el sujeto crea nuevas construcciones subjetivas. Con relación a las teorías de género, sus modalidades de goce y también la constitución de su síntoma.

Siendo la teoría de género como una revolución para lo binario que ha sido la construcción de la sociedad: es blanco o es negro, es alto o es bajo, es hombre o mujer. Pero en la actualidad la pregunta es ¿Por qué en existen hombres biológicos que se sienten como mujeres? ¿Por qué existen mujeres que se sienten como hombres? Pues creo que la respuesta es que estamos ante subjetividades diferentes a las binarias. Donde el sexo biológico no alcanza para significar al sujeto.


Pablo Farneda habla sobre las dislocaciones. Entiendo dislocación como “fuera del lugar o perder el sitio”. Pero es una dislocación psíquica, la cual recae sobre el cuerpo y causa dolor. Este dolor permite repensar lo que ya ha sido pensado; cuestionar lo que ya aparentemente estaba establecido. Marcando un tiempo de la oportunidad; de pensar como un acto filosófico: del pasar en sus dos formas, dejar pasar lo que se piensa y dejar pasar al interior del sujeto algo nuevo.


La escucha ante los que están por fuera de la norma, son silenciados. Por fuera de lo binario no tienen un lugar para expresarse y para poder decir lo que sienten. ¿Cómo se siente ser trans? ¿Cómo se vive desde una experiencia de vida gay? Quizás son preguntas que a muchos les causa morbo; un vil morbo que sirve para emitir una crítica, una burla o rechazar sin conocer a profundidad qué siente ese sujeto.


Pero el tiempo de la dislocación, es un tiempo de poder advenir la diferencia; esta que es propia y no es del otro. Es donde nos hacemos cargo de nuestra propia mounstrosidad. De nuestro dark side. Puede que se presente como un caos, siendo así una manera de construir distinta. Asumiendo la diferencia que tenemos en nosotros mismos. “No se puede dar alojamiento a lo extranjero del otro, sin antes asumir nuestra propia mounstrosidad” dice Pablo.


La homosexualidad era penalizada mucho antes de poder a salir a las calles para expresar amor entre 2 personas del mismo sexo. Era considerado una enfermedad y una aberración. Pero desde Freud se pudo concebir una perspectiva distinta ante las preferencias homosexuales. Cuando escribe “la carta a la madre de un joven homosexual” indica claramente que el ser homosexual no es algo que está mal, una condena, peor aún que sea una enfermedad. Lacan cuando creo las formulas de la sexuación, lo hace con el fin de mostrar que el sexo biológico no determina el accionar de los sujetos y sus preferencias. Es algo que va más allá de lo biológicamente establecido.


El género, por su parte se refiere a los roles socialmente construidos, comportamientos, actividades y atributos que una sociedad considera como apropiados para hombres y mujeres. Es un conjunto de ideales que conforman a un hombre o a una mujer. Pero ¿Qué es ser mujer? Y también ¿Qué es ser hombre? Ahora existen varias maneras de serlo, no solo un molde preestablecido que se tiene que seguir. Sino que cada sujeto puede construir el suyo y ser quien desee ser.


La perspectiva de género, por lo tanto, permite analizar la forma en la que se crean y perduran sistemas sociales a partir de un determinado punto de vista del sexo, el género y la orientación sexual. Implicando:


  • Que se puede identificar como relaciones de poder que existen entre los géneros; favoreciendo a los hombres, discriminando a las mujeres.

  • Poder tener una interpretación entre lo histórico y lo social respecto a las relaciones, influyendo en la constitución de la psiquis del sujeto y en su desenvolvimiento en lo social.

  • Tiene un enfoque colateral, que atraviesa al binarismo de la sociedad; articulándose en otras relaciones sociales como: orientación sexual, religión, edad, etnia, clase social, etc.

Por lo tanto, no hay que confundirse que la perspectiva de género con la ideología de género. Siendo la perspectiva de género un enfoque analítico sobre las relaciones entre los géneros y la ideología de género es el poder observar de manera particular que personas o grupos adoptan respecto a dichas relaciones. No obstante, la ideología de género, tanto consciente como inconscientemente, influye en los juicios, comportamientos y relaciones sociales de las personas.


Ahora existen varios tipos de géneros, con los cuales los sujetos se identifican para poder nombrarse, significarse y formar parte de un colectivo con el que se sientan a gusto. Por lo tanto, ¿Quiénes somos para juzgar que elige el otro en su orientación sexual, su elección de género o de sus pronombres? ¿Por qué categorizar de una forma despectiva a los sujetos que se identifican como otros géneros distintos a los paradigmas antiguos?


La invitación que hago es poder reflexionar sobre el por qué de nuestras conductas, críticas o comentarios. Si tenemos reacciones negativas ante temas contemporáneos, algo de nosotros no está aceptado o tramitado. Tenemos que darle paso al devenir de nuestra propia “mounstrosidad”, así podremos darle un lugar a lo extranjero del otro. Iniciando desde el respeto, hasta la aceptación de sus decisiones.


Como abordarlo en el hogar:



Si bien es cierto, la familia es la primera institución del sujeto. Donde los significantes primordiales van a ser otorgados por el Otro (sus figuras parentales). Pero es aquí donde se vuelve más difícil el asunto de la orientación sexual y la elección de género.


He llegado a una teoría sobre el por qué a un padre puede dolerle, molestarle, indignarle y hasta llegar al maltrato físico por una elección distinta de lo binario. Se trata de los ideales plasmados en el hijx que se tiene en casa. ¿No será que duele más la construcción imaginaria que no se cumple porque deciden tomar caminos distintos? ¿Quizás duele en el orgullo de hombre o de mujer tener un hijo homosexual? ¿Las costumbres religiosas pueden influir en la aceptación y el amor que se le tanga a un hijo distinto?


Estas son preguntas que posiblemente responda con este escrito. Pues los ideales o sueños que un padre plasma en su hijo, es un sustento que sirve para cargar al ñiñx en crecimiento. Frases como “va a ser doctor”, “será un gran futbolista”, “va a ser bailarina”, son comunes en los sueños que puedan tener los padres. Considero que son comunes porque ¿Quién no sueña con un bienestar para sus seres queridos?


Lo que se vuelve turbio es cuando este supuesto bienestar se vuelve una imponencia y adviene con presión parental. Los niñxs son seres que están descubriendo el mundo, sus colores, sus matices, sus objetos, entre otros. Se les debe de dejar descubrir sus propios intereses con la guía de los padres; pero que no se vuelva una exigencia, porque algo que se exige, no siempre termina bien.


Aparte, muchas veces estos ideales son sueños frustrados que los padres no lograron cumplir; y por eso, como en una forma de legado, quieren que sus hijos los cumplan, ya sean: en lo profesional, deportivo, la vida, etc. Está bien tener sueños para los hijxs, pero dejemos que ellxs busquen su camino con la ayuda de los padres. Que sean ellxs quienes encuentren su ser. Acompañar no es lo mismo que exigir o demandar.


Muchas veces los padres tienden a rechazar a un hijx por ser diferente, por romper el molde establecido de la familia o por tener preferencias sexuales opuestas a las “permitidas en el linaje familiar”. Dicen frases como “eres la vergüenza de la familia” lo cual es una marca en el cuerpo (concepto desde el psicoanálisis) y la psiquis del sujeto. Eso puede condenar a una vida vergonzosa para aquel niñx que se la digan.


Las palabras duelen más que los golpes; ya que las palabras se quedan grabadas y pueden ser reproducidas como una grabadora dentro de la cabeza del niñx en cuestión. Mientras que los golpes duelen, pero se borran con el tiempo. Ambos actos de violencia no deberían de ocurrir; se tendría que llevar al diálogo y poder solucionar los conflictos por la vía del amor.


Por otra parte, los diques religiosos, en ocasiones ponen trabas para amar a un hijx que sea sexuadiverso. Ya que los mandatos “celestiales” no son del todo claro, porque mandan a amar al prójimo y condenan al homosexual. Las bases del amor deberían ser fundamentadas por amar a la persona y no lo que es la persona. Es decir, que el amor no es condicional: “si eres esto te amo, y si no lo eres no.” El amor de la familia debería ser incondicional, sin etiquetas, sin juzgamientos y, sobre todo, desde la comprensión y el respeto a las decisiones que tomen los hijxs.


A manera de conclusión, las personas que afronten una conversación incómoda con sus padres acerca de su sexualidad, pueden hacerlo desde la vía del amor; sin importar la reacción de los otros, sino que inviten al diálogo, expongan sus sentimientos y lo hagan de una manera tranquila. Porque para una discusión se necesitan dos o más.


Ir haciendo poco a poco la diferencia, porque por elegir un camino distinto a lo binario, no es una condena para el sujeto. Se puede llegar a ser muy grande si uno se lo propone; desde muchos ámbitos de la vida.


Tomar en cuenta que los padres fueron criados en generaciones distintas y que sus paradigmas pueden ir cambiando con el tiempo, ejemplo y actos de amor que puedan ir ocurriendo.


Siempre ser uno mismo. Por más que a los demás no les guste tu manera de ser, actuar, hablar, orientación sexual; siempre ser fiel a uno mismo. No hay porque caer en juegos imaginarios o discursos de odio, porque lo que se ocasiona es una pelea y no una mediación para solucionar un conflicto.


Los conflictos son más por parte de los padres, ya que están cargados de sueños e ideales para sus hijxs. Por eso, es recomendable asistir a terapia para ver que se juega en el ámbito psíquico. No obstante, los sujetxs que quieran indagar más en el tema o descubrir su sexualidad, también pueden ir a consulta psicológica. No solo se va cuando tienen un conflicto, sino también para aclarar dudas, indagar en uno mismo o descubrir lo más profundo del ser.

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